PASOS DE GIGANTE
EL PRINCIPIO
Contar mi historia lecto-escritora, y el transcurso de mi vida a lo largo de los años, me trae a la mente tantos recuerdos importantes de ese primer momento donde me relaciono con el mundo. Es ahí, donde comienzo a considerarme una gigante al intentar comprender este planeta que cada día da más vueltas.
En este trayecto, aparecen dos seres humanos como héroes, tratando que yo sea cada día más valiosa en la existencia. Ellos son mis padres.
Angela es el nombre de la mujer que me trajo a este mundo y más exactamente a esta tierra colombiana que es hermosa por naturaleza. Siempre me expresaba su apoyo incondicional; veía sus cuidados y siempre aprendía de su forma de ser, de sus creencias, su piel morena, su fuerza me hacían sentir segura, es decir mi madre irradiaba confianza y seguridad; Se esforzaba para que yo le encontrara sentido a tantos misterios y tantos objetos que eran extraños para mí. Era en todo momento sobre protectora.
Mi padre en cambio, dejaba que yo misma indagara sobre todo lo que me rodeaba si me caía, sólo me miraba y entendía entonces que debía pararme del suelo o al menos intentarlo con valor. Me parecía raro ser su hija, porque físicamente no hay mucho parecido; es más, siempre añoraba haber heredado esos ojos verdes llenos de esperanza que lo caracterizaban.
Es cuando en medio de ellos, empiezo a descubrir el mundo real; allí, en mi casa, la que parecía la vecindad del chavo (y no lo digo por su mal aspecto sino por tantas personas que la habitaban), no era una mansión pero vivía muy cómoda en ella que es realmente lo importante. Era el patio el lugar que acaparaba toda mi atención, ya que me parecía un lugar mágico, por sus muchas plantas, flores y hasta la llegada inesperada de pájaros a las ramas de los árboles. Recuerdo además, que teníamos una pequeña tiendita en el garaje de la casa y era feliz, cada oportunidades que podía degustar las rondallas, las rosquillas entre otras cosas.
Aguachica, es el pueblo donde me encontraba y más exactamente en el barrio de las “Américas”, donde mi casa cobraba luz y alegría, entre un corredor espacioso y con el sol latiendo en la ventana de mi cuarto donde empieza el recorrido por ese camino de la vida. Muchos giraron en torno mí: familia, amigos, conocidos; entre unos y otros.
Era muy traviesa, no tenía miedo alguno a sapos y mucho menos a un gusano y frases como “No hagas eso” o “Quédate quieta” constantemente perturbaban mi tranquilidad.
Siempre fui afortunada por contar con un selecto grupo de amigos con las cuáles jugaba y compartía las alegrías y tristezas. Envuelta en ese mundo pasaba parte de mi tiempo; además me gustaba ir de paseo, actividad que disfrutaba plenamente.
A lo largo de ésta experiencia, me ocurren tantas anécdotas, cada una en particular muy chistosa; a continuación relato una de ellas:
Solía leer la Biblia diariamente y cierto día me ocurrió algo insólito. Un día no muy caluroso, la buscaba incansablemente ya que no la encontraba; de pronto la veo encima del armario y cuando me dispongo a tomarla, mi rodilla tiene un leve contacto con un clavo incrustado en este objeto de madera causándome una raspadura. Muchos en mi lugar hubiesen llorado, gritado y hasta más, pero relajada lo único que se me ocurre es decirle a mi hermana que presenciaba todo esto: ¡Pao, ayúdame a encontrar el cuerito para volver a ponerlo en su sitio!
Esta anécdota y tantas otras marcaron mi conciencia y mi corazón. Ahí, sumida en la plena felicidad existencial, miro, analizo a todos aquellos que me daban ejemplo de vida, esfuerzo y dedicación. Tomaba como referencia, la vivencia de mis hermanos mayores, sus trabajos, sus compañeros y demás factores en su vida.
AFIANZANDOME CON LA LECTURA
Así pasaron no muchos años, cuando llegó la más clara confrontación con la realidad. Estaba en ese lugar desconocido como lo era la escuela para una principiante como yo, con mucho temor e incertidumbre por lo que seguidamente iría a suceder. Día de lágrimas y tristeza; rodeada de una espesa vegetación, de muchos niños, de profesores, comienzo un ciclo que en ese momento consideraba innecesario y dificultoso.
Escuela Urbana Mixta La Unión es llamada la escuela donde estudié; a medida que me afianzaba más en ella, más bonita me parecía. Con ánimo me levantaba muy temprano para ir a ese segundo hogar, donde cada día aprendía cosas nuevas. Debo recalcar que en esos cinco años de primaria, me destaque por ser una muy buena estudiante.
Mi profe, querida en algunos momentos y en otros no tanto por su singular castigo de la reglita, procuraba que yo me esforzara. Acostumbraba a pasarnos al pizarrón a practicar la lectura.
En general, ese paso en mi trayectoria fue muy satisfactorio; aprendí a leer y a buscar razones a ese hábito. Cuentos como caperucita roja, blanca nieves y los siete enanitos, divertían y amenizaban mis tardes en casa. Siempre leía cuentos que tuvieran dibujos de resto todo lo ignoraba.
Cuando ingreso a secundaria, vuelve a invadirme un temor pero esta vez pasajero ya que el Liceo del Sur me ofrecía tantas alternativas para no estar indispuesta. Aunque no terminé ahí, el tiempo de estadía lo aprovechaba al máximo y al parecer era la profesora de español la que me pisaba los talones e incluso una vez me hizo cantar a capela el himno del colegio; ¿porqué? Por ser la hermana de la secretaria del colegio, sólo por esa razón. Es por boca de ella, donde escucho por primera vez palabras como metáfora, símil, hipérbole entre otras y esto corría en el año sexto. Así de movidos fueron los otros años de estudio en el mismo lugar.
Es en décimo grado, donde me traslada a esta ciudad santandereana y observo que la educación es muy diferente a la de los pueblos; el colegio De Santander me abrió sus puertas. Fue una oportunidad de superación personal, logré muchos conocimientos en cada asignatura Cada docente se las ingeniaba a la hora de formar una estrategia de aprendizaje. Videos, conferencias, aula virtual, plan lector; muchos recursos y alternativas.
Yolanda Roa Camacho, licenciada en lengua castellana es una guerrera, que lucha por lo que quiere, y quiere trasmitir eso a sus estudiantes y conmigo lo logró. No vivía de apariencias ni mucho menos de vanidades porque lo único que le interesaba era hacer su trabajo con amor. Cuando yo creía que un escrito estaba perfecto me daba cuenta que no era así y era necesario corregir una y otra vez. Nunca olvidaré el día de izada de bandera que decepcionada del irrespeto del alumnado, deja el micrófono a un lado y como era un recinto abierto tuvo que hacer mucho esfuerzo con su voz. Quedamos todos estupefactos al ver tal hecho e incluso nos produjo temor. Gracias a su estrategia de plan lector, pude leer libros como Delirio de laura Restrepo- el código da vinci – el perfume- entre otros. M e hacía cuestionar mi posición frente al lenguaje. Es en ese momento donde me sensibilizo con mi futuro y me dedico a estudiar más, a investigar, a ser más sociable. La experiencia de estar en la escuela y en el colegio es única; no se repite dos veces.
EL REFLEJO DE LO QUE QUEDA
Dejando mi infancia y adolescencia a un lado me enfoco en lo que debo seguir realizando, aprendiendo de los aspectos positivos y negativos que a diario me ocurren en este proceso. Actualmente leo muy poco ya que el tiempo no me permite profundizar en esta tarea aunque de vez e cuando lo intento porque considero que la lectura y la escritura son fuente de la imaginación humana.
A pesar de que en mi casa encuentro varios libros enciclopédicos, de historia, cuentos, novelas de guerra, personajes, muy pocas veces dirijo la mirada a ese lugar. Considero que para alcanzar éxito en dichos hábitos es necesario contar con varios factores a favor como concentración, capacidad de asimilar, lugar cálido etc.
La lectura y la escritura nunca pasarán de moda, aunque avance la tecnología, aunque haya terremotos, porque es algo indispensable en la comunicación de los seres humanos.
Por último quiero terminar esta historia con un pensamiento:
“No pretendo ser gigante físicamente
No soy corpulenta por fuerza;
Sólo se decir que la mente humana trasciende
Los límites y los muros más poderosos
y es ahí donde aspiro ser grande”.
Adriana Mileth Torres Mercado
PLAN DE MEJORAMIENTO
Si bien es cierto que no leo con mucha frecuencia, trato de practicar este hábito. A la hora de leer, prefiero los libros de historia, de costumbres en todo el mundo y una que otra historia que me llame la atención. Últimamente no he sido conciente del deber que adquiero cada día con la lectura y escritura.
Yo propongo, dedicar una hora diaria a estas actividades para afianzarnos cada vez más. Mis familiares, mis amigos obviamente me van a ayudar en este objetivo y ellos a la vez irán aprendiendo.
Esto va a ser muy sencillo, pues podemos leer un libro por mes o analizar un escrito y cuando lo hayamos leído realizar una especie de debate que nos permitirá ampliar más las ideas frente a las demás personas exponiendo los pros y los contras de cada situación. En pocas palabras, todo un plan lector con los más allegados. Si se realiza con esmero puede ser todo un éxito.
Otra opción es chatear y hablar solo del lenguaje y tratar de no perder el tiempo en cosas vanas .Escribir e intentar hacer poemas, cartas, textos de opinión sin ninguna presión.
Hay muchos planes de mejoramiento, lo que en oportunidades falta es dedicación.
Adriana Mileth Torres Mercado
AN3-NOCHE
Tecnología Empresarial- lenguaje
EL PRINCIPIO
Contar mi historia lecto-escritora, y el transcurso de mi vida a lo largo de los años, me trae a la mente tantos recuerdos importantes de ese primer momento donde me relaciono con el mundo. Es ahí, donde comienzo a considerarme una gigante al intentar comprender este planeta que cada día da más vueltas.
En este trayecto, aparecen dos seres humanos como héroes, tratando que yo sea cada día más valiosa en la existencia. Ellos son mis padres.
Angela es el nombre de la mujer que me trajo a este mundo y más exactamente a esta tierra colombiana que es hermosa por naturaleza. Siempre me expresaba su apoyo incondicional; veía sus cuidados y siempre aprendía de su forma de ser, de sus creencias, su piel morena, su fuerza me hacían sentir segura, es decir mi madre irradiaba confianza y seguridad; Se esforzaba para que yo le encontrara sentido a tantos misterios y tantos objetos que eran extraños para mí. Era en todo momento sobre protectora.
Mi padre en cambio, dejaba que yo misma indagara sobre todo lo que me rodeaba si me caía, sólo me miraba y entendía entonces que debía pararme del suelo o al menos intentarlo con valor. Me parecía raro ser su hija, porque físicamente no hay mucho parecido; es más, siempre añoraba haber heredado esos ojos verdes llenos de esperanza que lo caracterizaban.
Es cuando en medio de ellos, empiezo a descubrir el mundo real; allí, en mi casa, la que parecía la vecindad del chavo (y no lo digo por su mal aspecto sino por tantas personas que la habitaban), no era una mansión pero vivía muy cómoda en ella que es realmente lo importante. Era el patio el lugar que acaparaba toda mi atención, ya que me parecía un lugar mágico, por sus muchas plantas, flores y hasta la llegada inesperada de pájaros a las ramas de los árboles. Recuerdo además, que teníamos una pequeña tiendita en el garaje de la casa y era feliz, cada oportunidades que podía degustar las rondallas, las rosquillas entre otras cosas.
Aguachica, es el pueblo donde me encontraba y más exactamente en el barrio de las “Américas”, donde mi casa cobraba luz y alegría, entre un corredor espacioso y con el sol latiendo en la ventana de mi cuarto donde empieza el recorrido por ese camino de la vida. Muchos giraron en torno mí: familia, amigos, conocidos; entre unos y otros.
Era muy traviesa, no tenía miedo alguno a sapos y mucho menos a un gusano y frases como “No hagas eso” o “Quédate quieta” constantemente perturbaban mi tranquilidad.
Siempre fui afortunada por contar con un selecto grupo de amigos con las cuáles jugaba y compartía las alegrías y tristezas. Envuelta en ese mundo pasaba parte de mi tiempo; además me gustaba ir de paseo, actividad que disfrutaba plenamente.
A lo largo de ésta experiencia, me ocurren tantas anécdotas, cada una en particular muy chistosa; a continuación relato una de ellas:
Solía leer la Biblia diariamente y cierto día me ocurrió algo insólito. Un día no muy caluroso, la buscaba incansablemente ya que no la encontraba; de pronto la veo encima del armario y cuando me dispongo a tomarla, mi rodilla tiene un leve contacto con un clavo incrustado en este objeto de madera causándome una raspadura. Muchos en mi lugar hubiesen llorado, gritado y hasta más, pero relajada lo único que se me ocurre es decirle a mi hermana que presenciaba todo esto: ¡Pao, ayúdame a encontrar el cuerito para volver a ponerlo en su sitio!
Esta anécdota y tantas otras marcaron mi conciencia y mi corazón. Ahí, sumida en la plena felicidad existencial, miro, analizo a todos aquellos que me daban ejemplo de vida, esfuerzo y dedicación. Tomaba como referencia, la vivencia de mis hermanos mayores, sus trabajos, sus compañeros y demás factores en su vida.
AFIANZANDOME CON LA LECTURA
Así pasaron no muchos años, cuando llegó la más clara confrontación con la realidad. Estaba en ese lugar desconocido como lo era la escuela para una principiante como yo, con mucho temor e incertidumbre por lo que seguidamente iría a suceder. Día de lágrimas y tristeza; rodeada de una espesa vegetación, de muchos niños, de profesores, comienzo un ciclo que en ese momento consideraba innecesario y dificultoso.
Escuela Urbana Mixta La Unión es llamada la escuela donde estudié; a medida que me afianzaba más en ella, más bonita me parecía. Con ánimo me levantaba muy temprano para ir a ese segundo hogar, donde cada día aprendía cosas nuevas. Debo recalcar que en esos cinco años de primaria, me destaque por ser una muy buena estudiante.
Mi profe, querida en algunos momentos y en otros no tanto por su singular castigo de la reglita, procuraba que yo me esforzara. Acostumbraba a pasarnos al pizarrón a practicar la lectura.
En general, ese paso en mi trayectoria fue muy satisfactorio; aprendí a leer y a buscar razones a ese hábito. Cuentos como caperucita roja, blanca nieves y los siete enanitos, divertían y amenizaban mis tardes en casa. Siempre leía cuentos que tuvieran dibujos de resto todo lo ignoraba.
Cuando ingreso a secundaria, vuelve a invadirme un temor pero esta vez pasajero ya que el Liceo del Sur me ofrecía tantas alternativas para no estar indispuesta. Aunque no terminé ahí, el tiempo de estadía lo aprovechaba al máximo y al parecer era la profesora de español la que me pisaba los talones e incluso una vez me hizo cantar a capela el himno del colegio; ¿porqué? Por ser la hermana de la secretaria del colegio, sólo por esa razón. Es por boca de ella, donde escucho por primera vez palabras como metáfora, símil, hipérbole entre otras y esto corría en el año sexto. Así de movidos fueron los otros años de estudio en el mismo lugar.
Es en décimo grado, donde me traslada a esta ciudad santandereana y observo que la educación es muy diferente a la de los pueblos; el colegio De Santander me abrió sus puertas. Fue una oportunidad de superación personal, logré muchos conocimientos en cada asignatura Cada docente se las ingeniaba a la hora de formar una estrategia de aprendizaje. Videos, conferencias, aula virtual, plan lector; muchos recursos y alternativas.
Yolanda Roa Camacho, licenciada en lengua castellana es una guerrera, que lucha por lo que quiere, y quiere trasmitir eso a sus estudiantes y conmigo lo logró. No vivía de apariencias ni mucho menos de vanidades porque lo único que le interesaba era hacer su trabajo con amor. Cuando yo creía que un escrito estaba perfecto me daba cuenta que no era así y era necesario corregir una y otra vez. Nunca olvidaré el día de izada de bandera que decepcionada del irrespeto del alumnado, deja el micrófono a un lado y como era un recinto abierto tuvo que hacer mucho esfuerzo con su voz. Quedamos todos estupefactos al ver tal hecho e incluso nos produjo temor. Gracias a su estrategia de plan lector, pude leer libros como Delirio de laura Restrepo- el código da vinci – el perfume- entre otros. M e hacía cuestionar mi posición frente al lenguaje. Es en ese momento donde me sensibilizo con mi futuro y me dedico a estudiar más, a investigar, a ser más sociable. La experiencia de estar en la escuela y en el colegio es única; no se repite dos veces.
EL REFLEJO DE LO QUE QUEDA
Dejando mi infancia y adolescencia a un lado me enfoco en lo que debo seguir realizando, aprendiendo de los aspectos positivos y negativos que a diario me ocurren en este proceso. Actualmente leo muy poco ya que el tiempo no me permite profundizar en esta tarea aunque de vez e cuando lo intento porque considero que la lectura y la escritura son fuente de la imaginación humana.
A pesar de que en mi casa encuentro varios libros enciclopédicos, de historia, cuentos, novelas de guerra, personajes, muy pocas veces dirijo la mirada a ese lugar. Considero que para alcanzar éxito en dichos hábitos es necesario contar con varios factores a favor como concentración, capacidad de asimilar, lugar cálido etc.
La lectura y la escritura nunca pasarán de moda, aunque avance la tecnología, aunque haya terremotos, porque es algo indispensable en la comunicación de los seres humanos.
Por último quiero terminar esta historia con un pensamiento:
“No pretendo ser gigante físicamente
No soy corpulenta por fuerza;
Sólo se decir que la mente humana trasciende
Los límites y los muros más poderosos
y es ahí donde aspiro ser grande”.
Adriana Mileth Torres Mercado
PLAN DE MEJORAMIENTO
Si bien es cierto que no leo con mucha frecuencia, trato de practicar este hábito. A la hora de leer, prefiero los libros de historia, de costumbres en todo el mundo y una que otra historia que me llame la atención. Últimamente no he sido conciente del deber que adquiero cada día con la lectura y escritura.
Yo propongo, dedicar una hora diaria a estas actividades para afianzarnos cada vez más. Mis familiares, mis amigos obviamente me van a ayudar en este objetivo y ellos a la vez irán aprendiendo.
Esto va a ser muy sencillo, pues podemos leer un libro por mes o analizar un escrito y cuando lo hayamos leído realizar una especie de debate que nos permitirá ampliar más las ideas frente a las demás personas exponiendo los pros y los contras de cada situación. En pocas palabras, todo un plan lector con los más allegados. Si se realiza con esmero puede ser todo un éxito.
Otra opción es chatear y hablar solo del lenguaje y tratar de no perder el tiempo en cosas vanas .Escribir e intentar hacer poemas, cartas, textos de opinión sin ninguna presión.
Hay muchos planes de mejoramiento, lo que en oportunidades falta es dedicación.
Adriana Mileth Torres Mercado
AN3-NOCHE
Tecnología Empresarial- lenguaje
1 comentario:
Hola Adriana Mileth: me gustó tu historia, es fácil comprenderla, sigues la secuencia de cada etapa de tu vida. Es unos párrafos note que falta la utilización de signos de puntuación, porque la oración de hace muy extensa, y en un párrafo lo terminaste y seguiste con el mismo tema, cuando creo que era un punto seguido. Pero en general es un buen escrito. Te felicito. Monica Plata
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